40 horas europeas

Paula Bravo Villalobos
Académica Programa de Estudios Europeos
Universidad de Concepción 

Nos encontramos en plena discusión y reflexión acerca de la rebaja horaria laboral y como en este país, desde hace un tiempo, nos medimos en correspondencia a los estándares de los países europeos (OCDE) es menester hacer estos ejercicios académicos analizando la realidad europea en concreto y no en el mero discurso.

Francia tiene una jornada de 35 horas, los nórdicos 40 horas y Alemania no tiene límite horario fijo pues se va regulando en negociaciones colectivas al interior de las empresas.

De tal manera que los conceptos clave aquí serán, a mi juicio, productividad, sindicatos, flexibilidad y coyuntura económica internacional.

Respecto a la productividad, en este mismo diario en mayo del presente año se publicó una alarmante noticia acerca de la diferencia entre Chile y los países europeos, señalando que un trabajador chileno generaba US$27,8 cada 60 minutos contra los US$99,5 que se alcanza por persona, cada 60 minutos en el viejo continente. Y esto resulta evidente cuando se aprecia la lentitud con la que funcionamos, la poca eficiencia y muchas veces la nula motivación en el trabajo. De tal manera que Chile aparece como el quinto país menos productivo según las cifras entregadas por la propia Ocde.

Sobre los sindicatos, la tasa de sindicalización de los trabajadores chilenos es ostensiblemente baja y, más aún, se ha estancado desde 2017. Si se compara a Chile con los países de la OCDE, al 2019, se encuentra muy lejos de naciones como Islandia (92,8%), Dinamarca (71,7%), Suecia (71,7%) y Finlandia (65,3%).

Acá es del 20.9%, lo que incide directamente en la capacidad de negociación y mejoras, así como de gestión de flexibilidad laboral, como en el caso de Alemania en donde dependiendo del tipo de trabajo la jornada va entre las 38 y las 40 horas, pero dejando la puerta abierta para que los gremios y sindicatos pueden negociar distintas condiciones según se trate.

Finalmente, acerca de la coyuntura económica internacional, debemos tener presente la difícil situación que vivimos, sin haber una crisis económica desatada al estilo asiática o subprime, tenemos a los dos grandes en una pelea que salpica al resto del mundo, Estados Unidos y China hacen tambalear los mercados ante la espera del posible final político de Trump.

Por tanto, si Chile quiere hacer una reducción de jornada laboral, antes deberíamos mejorar los conceptos antes señalados, para que dicha rebaja resulte en un bienestar nacional.

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