Brexit, el inicio

Dra. Paulina Astroza S.
Directora del Programa de Estudios Europeos de la Universidad de Concepción.

El viernes 31 de enero a medianoche el Reino Unido (RU) dejó de pertenecer a la Unión Europea (UE). Un hecho histórico. Primera vez que un Estado miembro abandona -voluntariamente- el proceso de integración más exitoso de la historia.

La relación entre ambos lados de La Mancha siempre ha sido compleja y ambigua. Si bien Winston Churchill hizo un llamado a europeos a su unidad tras la II Guerra Mundial y los invitó a crear “los Estados Unidos de Europa”, británicos se mantuvieron al margen de la construcción europea hasta 1973. Las Comunidades Europeas, precedentes de la actual UE, fueron creadas en los años ’50 por seis Estados: Alemania, Francia, Países Bajos, Bélgica, Italia y Luxemburgo. La “Europa de los Seis”.

En 1961 y 1967, Reino Unido pidió su adhesión al bloque europeo, pero se encontró con el veto del General de Gaulle que veía en su ingreso “el Caballo de Troya de los Estados Unidos”. Sólo una vez llegado al poder francés Georges Pompidou, levantado el veto francés, el RU -junto a la República de Irlanda y Dinamarca-, se unen a las Comunidades Europeas.

Desde esa primera ampliación, la UE ha ido sumando integrantes hasta los actuales 28 Estados miembros. RU siempre mantuvo una actitud ambigua en relación al continente. No integró el Espacio Schengen, la Zona Euro y otras políticas comunes. Recelaba de la jurisdicción de la Corte de Justicia Europea, de la Carta de Derechos Sociales, de las contribuciones al presupuesto.

El 23 de junio de 2016, en referéndum convocado por el entonces Primer Ministro David Cameron, un 51,8% de británicos decidieron la salida.

Se inició así un proceso de negociación con los 27 socios. El llamado “Acuerdo de Salida” (o divorcio) demoró más de tres años y medio en llegar a término. Turbulencias políticas, procesos judiciales, polarización de la sociedad y roces con la UE marcaron este período. Sólo una vez que Boris Johnson logró una cómoda mayoría en la Cámara de los Comunes en las últimas elecciones, el acuerdo fue aprobado por el Parlamento británico. Lo mismo hizo el Parlamento Europeo en sesión del 29 de enero. Tras la aprobación del Consejo, se cumplieron todos los trámites necesarios para el abandono este 31 de enero. En lo inmediato, las relaciones entre ambos se regirán por este Acuerdo de Salida y los ciudadanos no sentirán aun las consecuencias. Se inicia un período complejo de negociaciones sobre las relaciones futuras entre ambos, una vez terminado el período de transición. Lo más difícil comienza recién ahora.

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