Chile, estás al debe

Dr. Mauricio J. Rondanelli Reyes
Biólogo. Profesor Programa de Estudios Europeos              Universidad de Concepción

Cuando el planeta se abate entre incendios descontrolados y huracanes de máxima intensidad (una vez más), no puedo sino expresar mi profunda decepción respecto de la dirigencia de Chile en la COP25, recientemente finalizada en Madrid. Como biólogo y ciudadano consciente del tema ambiental no quedo ajeno al análisis internacional (más que nacional) de los pobres, mezquinos y pendientes resultados de esta 25 cumbre ambiental del planeta. Chile tenía un rol preponderante en esta cita mundial, liderar para convencer y lograr la toma urgente de medidas, entre ellas, la más relevante y comprometida en el Acuerdo de París, detener el aumento de temperatura promedio en el planeta y ojalá, frenar esta alza en 1.5°C. Pero no fue posible.

Ideas circulares, sin acuerdos concretos para que los países tomen medidas más ambiciosas con respecto al control de sus emisiones. Sobre los mercados de carbono, tampoco se llegó a acuerdo, salvo por el esfuerzo de Costa Rica que pudo aunar a una treintena de países para al menos respetar la integridad de las reglas del mercado. El debate sobre la gobernanza y su injerencia legítima en el tema climático, fue pospuesto para el próximo año. Y así, podríamos seguir argumentando por cada tema relevado en el Acuerdo de París; lo anterior es sólo un ejemplo. De ahí que la presidencia chilena de esta COP25 ha sufrido de las más severas críticas en cuanto a su incapacidad para evitar que naciones poderosas (y de las más contaminantes) impusieran un texto “más suave”.

Aunque la evidencia científica del cambio climático que hoy afecta a la Tierra es real y tiene sus evidencias, algunos gobiernos desoyen y presionan y lo que hasta ayer se pensó como una situación de países desarrollados versus países en desarrollo parece haberse transformado hoy en una pugna entre países grandes versus países pequeños, en donde qué duda cabe, sabemos bien quienes salen perdiendo. Brasil, India, USA, Arabia Saudita y Australia lograron imponer sus pretensiones para un texto “más amigable” con sus propios intereses. El resultado de la COP25 para muchos es inaceptable y de una desconexión total entre lo que la ciencia requiere y lo que las negociaciones de los Estados sobre el tema ambiental defienden, con un prescindir absoluto y notorio de las voluntades de los jóvenes en el mundo, de los pueblos originarios y del mundo científico; cuál más, cuál menos, simplemente ignorados. Chile, estás al debe, como en tantas otras cosas.

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