Consecuencias políticas

Paula Bravo
Programa de Estudios Europeos UdeC

“Enfrentémonos a los hechos: la vida es un juego que suma cero y es mediante la política como decidimos quién gana y quién pierde. Y, nos guste o no, todos somos jugadores”. En palabras del asesor político y escritor Michael Dobbs, así es cómo se estructura la política al interior de los pueblos. Y ello explica muy bien la dinámica que ha ocurrido, ocurre y seguirá ocurriendo en orden al fenómeno de la representación política en su contrapeso al gobierno como función ejecutiva.

El mayor órgano político y el que debe reunir todas las fuerzas, movimientos e ideologías que coexisten en la sociedad y, además, dentro del cual se dan (o debieran darse) los mayores debates ciudadanos, son el Congreso y el Parlamento, según se trate… y no hay más.

Es precisamente éste el que tiene la más alta jerarquía para hablar por todos y consensuar aquellos temas que los ciudadanos, dadas las limitaciones naturales fácticas y racionales) no pueden llevar a puerto.

Son el centro del poder político, más que el gobierno. Pero también es este órgano emblemático el que se encuentra en la mayor de las crisis políticas, y es aquí donde tiene su origen la gravedad institucional que vine Reino Unido en estas horas; de la profunda división, pérdida de representación y exceso de poder de los políticos. Fue justamente el Brexit el que puso en escena al Parlamento, con todas sus sombras y muy pocas luces.

Si pudiéramos explicar en términos sencillos lo que ocurre en este espacio de la más alta representación gubernamental del pueblo sería un teatro… si un teatro, pero no uno griego, sino uno absolutamente shakesperiano, con tragedia y comedia, al mismo tiempo.

Respeto y miedo, desinterés e ignorancia, acciones humanas que mueven o paralizan a los ciudadanos ingleses en estos aciagos momentos. “Take Back Control” gritaba, el ahora candidato mejor posicionado para ser el nuevo Primer Ministro Inglés, en la campaña del Leave EU, Boris Johnson; aquel que tiene en su poder las cartas para hacer que Reino Unido triunfe y se hunda al mismo tiempo. Teniendo más adversarios que adeptos, pero que a diferencia de Trump en Estados Unidos, representará al pueblo Inglés todo, no sólo al gobierno, lo que resulta más grave aún.

La semana pasada tuve la oportunidad de conversar con un académico de la Universidad de Oxford y le pregunté por esta situación, a lo que me contestó con la mayor de las elegancias inglesas: “ just two words: disaster and uncertainty”.

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