El Bicentenario de Chile-Suecia

Dra. Jeanne Simon R.
Académica del Programa de Estudios Europeos
Universidad de Concepción

En 1819 Bernardo O’Higgins priorizó intereses comerciales e inversiones mineras suecas, iniciando una relación especial. Como consecuencia, en el Siglo XIX, numerosos ciudadanos suecos se instalaron en Chile para la prospección minera como también reclutado para fabricar barcos. Esta relación ha continuado, y varias empresas, como SKF y AGA, ya cumplen mas de 100 años en Chile.

Al mismo tiempo, existen muchos matices, entrelazando relaciones personales y familiares con dinámicas políticas de ambos países. Claramente, el momento de más cercanía fue durante los gobiernos de Olof Palme y Salvador Allende cuando la política exterior sueca se destacó por su compromiso con la democracia y los derechos humanos. Así, Suecia priorizó a Chile para apoyar su industrialización y reformas sociales con tecnologías y profesionales. El apoyo de entonces embajador sueco, Harald Edelstam, intensificó las relaciones bilaterales.

El golpe militar en 1973 debilitó las relaciones formales pero fortaleció los vínculos personales y familiares. Suecia mantuvo relaciones diplomáticas con Chile hasta 1974 y embajador Edelstam ayudó a cientos de chilenos salir del país. Como consecuencia, cerca a 50 mil chilenos actualmente viven en Suecia y hay numerosas familias sueco-chilenas que mueven entre sus dos países.

Aunque Suecia mantuvo apoyo activo a la oposición durante la dictadura, no había embajador sino sólo un encargado de negocios hasta 1991. Quizás por eso, varias acciones sueca-chilenas tuvieron resultados graves. Actualmente, se investigan los cientos de adopciones realizadas en Suecia sin el consentimiento de sus madres chilenas. También, hubo una demanda en contra la minera sueca Boliden por unas 20 mil toneladas de residuos tóxicos enviados a Arica entre 1984 y 1986. La empresa chilena Promell los dejó a la intemperie sin procesar, generando daños de salud en la población. Aún es pendiente una resolución justa en ambos casos.

Después de 200 años, a pesar de los altos y bajos, hay numerosas interrelaciones que se puedan potenciar cuando hay respeto mutuo y continuidad en la política exterior. Ambos países comparten una fuerte tradición en minería con la valoración social del medio ambiente. Como Suecia ha sido más acertado con el fomento de la innovación social y económica, el desafío del presente siglo es poner nuestro esfuerzo común al servicio del desarrollo sustentable.

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