Entre fiesta y la danza húngara

Sergio Sepúlveda Sepúlveda
Magister en Historia
Programa de Estudios Europeos

La inspiración llego de mano de la obra de J. Brahms, y recordé que ese país centro europeo cada cierto tiempo da noticias, ahora con el reciente lío que tuvo uno de sus eurodiputados que sorprendido en Bruselas en una fiesta lujuriosa, huyó por la ventana en que finalmente chocó su libido con lo ideológico (es ultraconservador), y por ende se le acusa de inconsecuencia. Pero para entender el presente, debemos ver el derrotero húngaro de los últimos 100 años.

Hungría fue parte del imperio austriaco, de la que se separó después de la derrota en la I guerra mundial, y le tocó pagar firmando el Tratado de Trianón, con un duro castigo territorial que aún resienten. Como independiente, tuvo una intentona comunista con Béla Kun y tras ese fracaso, se instaló el régimen autoritario del Almirante Horthy y en 1940 frente a la “recuperación” de Transilvania (que era rumana) confió su suerte al lado del III Reich en la II Guerra Mundial, la cual pagó caro porque los alemanes instalaron a los Cruces Flechadas al mando del país cuando los soviéticos estaban en las puertas de Budapest, en la que se desarrollo una cruenta batalla en 1945.

Nuevamente derrotados, cayeron bajo el totalitarismo comunista, le hicieron frente en 1956 y los soviéticos se ensañaron instalando un régimen peor (propio en los países del este). Durante la Guerra Fría, los húngaros fueron leales aliados de la URSS, pero en la década de 1980, fueron los primeros en alejarse de la órbita marxista y en forma pacífica desarrolló una transición democrática que vio la luz en 1990.

Después de ser un país entusiasta con la integración (Otan, UE), por la crisis política y económica de la década anterior, Hungría está dirigida por la coalición Fidesz (nacionalismo conservador) y que hoy cuenta con mayoría absoluta bajo el mando de Viktor Orban, y cuyo fogoso eurodiputado fue aliado y partidario participando de la redacción de su nueva Carta Magna en 2011.

En el presente, Hungría adolece de algunos problemas y ello ha sido justamente por los procesos vividos, en gran parte de su historia bajo regímenes autoritarios y de ocupación, por lo que el desarrollo de una cultura democrática liberal está claramente en deuda, y hoy nos tiene viendo una serie de espectáculos que no sólo tienen que ver con el eurodiputado, sino que también tiene en aprietos la aprobación del presupuesto de la UE porque vincula las partidas de dinero con la gestión de acuerdo al Estado de Derecho, y eso es otra historia.

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