¿Giro de 180º en las relaciones transatlánticas con el triunfo de Biden?

Dra. Paulina Astroza                                                              Directora del Programa de Estudios Europeos UdeC.

Desde que AP anunció que Joe Biden había superado los 270 grandes electores necesarios para ganar la elección presidencial, casi de manera automática -como si los tuits hubieran estado redactados y sólo esperando pulsar el enviar-, numerosos líderes europeos enviaron sus felicitaciones al Presidente-electo. Desde la presidenta de la Comisión Europea, los presidentes del Consejo y Parlamento Europeo hasta los jefes de gobierno de los distintos países europeos. Sólo Eslovenia, país de origen de Melania, marcó la nota discordante. Cierto es que las relaciones entre la UE y EE.UU. se vieron seriamente dañadas en los cuatro años de la administración Trump, dentro de cuyas primeras medidas fue abandonar las negociaciones de un TLC que habían sido iniciadas con Obama. El repliegue de los EE.UU. en política exterior, el unilateralismo de sus decisiones, el alza de aranceles a productos europeos, el apoyo explícito de Trump al Brexit, el asedio constante contra Angela Merkel y en menor medida contra Macron, son sólo algunos ejemplos de la poca sintonía entre ambas partes del Atlántico. Lo mismo ocurrió con el compromiso por la seguridad colectiva establecido en el art. V del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que no fue mencionado por Trump en su primera visita a la sede en Bruselas.

¿Cuánto cambiará el escenario en la era Biden? Cambiará de tono, seguro. Biden llamó a Merkel, Macron, Martin y Johnson una vez sabido de su triunfo (no se sabe en qué orden). El mensaje a la dupla franco-alemana fue del deseo de recomposición de los lazos. A Michael Martin, Primer Ministro irlandés, fue de apoyo, más aun por tener el propio Biden orígenes irlandeses. En cuanto a Johnson, (tradicionalmente el Presidente-electo de EE.UU. llamaba primero en Europa a su par británico y esta vez no queda claro que haya sido así), la advertencia hecha sobre que el Brexit no podía poner en riesgo la paz y estabilidad entre las dos Irlandas fue un mazazo ante los intentos de Johnson de violar el Acuerdo de Salida celebrado con la UE y que pone justamente en riesgo dicha estabilidad. Probablemente las relaciones serán más cordiales que con Trump pero Europa ya no tiene la tradicional confianza en su aliado. Es por esto que ha comenzado a tomar más fuerza un concepto que no es nuevo pero que pocos avances ha tenido como es el de la “Autonomía Estratégica”. Este concepto ha ido ganando espacio en tiempos de la Covid-19 donde en Europa quedó nuevamente al desnudo la dependencia que tiene del mercado chino en insumos y tecnología médica y de EE.UU. en materia militar.

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