Hacia una ciudadanía múltiple y territorial

Dra. Jeanne W. Simon
Integrante del Programa de Estudios Europeos.

Iniciar un proceso constituyente requiere reflexionar sobre los principios, valores y conceptos de nuestra comprensión del Estado y, en especial, ofrece la oportunidad de repensar la importancia asignada a la Nación chilena y a la ciudadanía. Domina la idea que una persona puede identificar con una sola nación; que una persona puede ser leal a un sólo país. En otras palabras: la actual Constitución plantea una ciudadanía única y unitaria sin reconocer que existen múltiples identidades nacionales dentro del país.

En el mundo actual, los estados, construidos con la lógica nacionalista, se encuentran en tensión debido a las demandas de reconocimiento por parte de los pueblos originarios y por comunidades inmigrantes nuevas y antiguas. Frente el cuestionamiento de la obligación de asimilar a la cultura nacional, muchos gobiernos han reconocido el derecho a la identidad cultural y la lengua, generando la obligación estatal de implementar políticas multiculturales. El establecimiento de estas políticas y la visibilización de prácticas discriminatorias, han tensionado nuestra comprensión de ciudadanía y, en particular, del Estado-nación.

Al mismo tiempo, la globalización económica y cultura ha transformado la identidad nacional, así debilitando el tejido social frente nuestras múltiples conexiones con otros países. Aun nacido en Chile, a menudo identificamos con otros países. Esta segunda identificación puede ser producto de nuestra ascendencia o a pesar de ella.

En este mundo nuevo, aparece más adecuada, la ciudadanía múltiple que reconoce que cada persona puede tener múltiples identidades nacionales y ejercer ciudadanía en distintas comunidades políticas. Por ejemplo, la ciudadana europea reconoce varios derechos, entre los cuales se destaca que tiene el derecho a votar y a presentar su candidatura en las elecciones municipales que se celebren en el lugar de residencia no importando su país de origen, permitiendo articular una ciudadanía más democrática e inclusiva. Así, la Unión Europea demuestra su compromiso con la diversidad cultural y territorial, fortaleciendo la identidad europea a partir del reconocimiento de derechos políticos y territoriales.

En Chile constituyente, una mirada hacia el futuro, sugiere que ahora es el momento para avanzar hacia la ciudadanía múltiple, declarando nuestro carácter plurinacional y planteando un Estado descentralizado.

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