La imperiosa necesidad de recuperar optimismo para el futuro

Dra. Jeanne W. Simon
Académica del Programa de Estudios Europeos

En 2012, con el Acuerdo de París, había optimismo para el futuro. Por primera vez, se logró que todos los países comprometieron con el combate y adaptación al cambio climático como una causa común, marcando un punto alto en la gobernanza mundial. Con la ceguera de nuestra esperanza, no percibimos las debilidades presentes en muchas sociedades, debilidades que ahora obstaculizan la colaboración necesaria para enfrentar de mejor manera nuestro presente y futuro.

Las señales emergieron en 2016, visibilizando las fracturas sociales y resistencias ante mayor protección del medio ambiente y de los derechos humanos. La primera llamada de atención fue en junio cuando ganó la opción Brexit en Reino Unido. Después en octubre, los colombianos rechazaron el Acuerdo de Paz. Se cerró el año con la elección de Donald Trump en USA, seguido por la destitución de Dilma Rousseff en Brasil. Mas reciente, van sumando países como Francia en 2018 con las chaquetas amarillas y ahora Chile con el estallido social.

Más que nunca, se requiere equilibrar el medio ambiente y la actividad productiva con la dignidad de las personas. Para recuperar el optimismo en el futuro, necesitamos hacer política acorde con los tiempos. El cambio exponencial generado por la globalización, las redes sociales, el acceso a conocimiento y las nuevas tecnologías han transformado nuestras maneras de interactuar. En esta nueva época, debemos ver las manifestaciones como una expresión del malestar y polarización, pero que también abre nuevas oportunidades de transformar la política en una actividad esencial para la construcción de confianza interpersonal, innovación, colaboración y optimismo.

Los estudios más recientes en países europeos visibilizan la importancia de la calidad de gobierno como un factor clave para lograr un alto nivel de confianza generalizada. En breve, se observan mayores niveles en los países con un sistema político caracterizado por un bajo nivel de corrupción y el trato justo hacia la ciudadanía. Además, un trato igual, expresados en políticas sociales universales, favorece mayor confianza general en contraste con el bajo nivel de confianza en algunas regiones de Francia, donde perciben que el gobierno persigue el interés de unos pocos.

Para transformar la política en Chile, se requiere priorizar la recuperación de la confianza generalizada como un bien público donde el Estado tiene un rol importante. Para recuperar el optimismo en el futuro, el gobierno debe escuchar y tomar decisiones demostrando que su compromiso autentico con toda la sociedad sin distinción.

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