La Unión Europea y Alemania apuestan por América Latina

Dr. Gian Luca Gardini
Universidad de Erlangen-Nuremberg, Alemania.
Colaborador Programa de Estudios Europeos, Universidad de Concepción.

Desde 2015, la Unión Europea (UE) y América Latina no celebran una Cumbre política al más alto nivel. A pesar de eso, la UE y algunos de sus miembros clave consideran América Latina un socio imprescindible en el contexto mundial. Por eso, la UE y Alemania, su socio más poderoso, han recién replanteado sus políticas latinoamericanas para fortalecer la relación bilateral frente a los desafíos globales.

En abril 2019, la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la Unión, ha publicado su nueva estrategia latinoamericana para un futuro común entre las dos regiones. Esta presenta dos aspectos destacables. Por un lado, la Comisión propone una repolitización de la relación. Es decir, no dejar la relación birregional en las manos de los tecnócratas, sino darle centralidad política en términos de debates sobre los valores e intereses compartidos y las formas de promoverlos a nivel global. Por el otro, se plantea superar el tradicional formato de Cumbres, basado en mínimos comunes denominadores aceptables para todos los Estados involucrados y perseguir en su lugar un sistema flexible de cooperación según el nivel de compromiso que los socios quieran asumir.

Aún más interesante es el replanteamiento propuesto por Alemania en mayo 2019. Según el canciller Heiko Maas, Europa y América Latina son no sólo aliados naturales sino vecinos, no en el sentido geográfico sino de valores e intereses. Éstos se concretarían en la defensa real, no sólo con palabras, de la democracia, de los derechos humanos, de economías abiertas y del orden multilateral.

Este último estaría amenazado por potencias que priorizan el uso de la fuerza, económica y/o militar, para fines políticos y por aquellos países cuya postura resulta impredecible y con tentaciones proteccionistas y unilateralistas. La referencia es a Rusia, China y Estados Unidos. Alemania percibe que el actual orden internacional, que tanto beneficia a muchos países, está en peligro.

Berlín quiere hacerse cargo de la defensa de dicho sistema. Alemania identifica a América Latina como socio natural y esencial en esta batalla entre visiones contrapuestas del mundo. Berlín además se compromete a llevar estas instancias dentro de la agenda de la Unión Europea, de hecho complementando y reforzando la visión de la Comisión Europea.

Cuando Alemania se moviliza generalmente lo consigue. El hecho de que la iniciativa de la Unión Europea cuente con el respaldo Berlín, es muy prometedor para finalmente alcanzar una renovada y verdaderamente fortalecida relación entre Europa y América Latina.

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