No cerremos los ojos

Francisca Villalobos Contreras
Abogada UdeC, ayudante del Programa de Estudios Europeos.

A cinco años de la muerte de Aylan Kurdi, niño sirio de tres años encontrado sin vida en la costa de Turquía, tras el naufragio del bote en que viajaba junto a su familia, en un intento desesperado por huir de los horrores de la guerra, desde Bodrum, Turquía, hasta la Isla Griega de Kos, su fotografía aún recorre y estremece al mundo, evidenciando la gravedad de la crisis humanitaria de refugiados, que, hasta el día de hoy, cala hondo en Europa y sus líderes. A su vez, América Latina enfrenta el éxodo de personas venezolanas, quienes, a consecuencia de las violaciones a los derechos humanos y la crisis política, económica y social, han debido abandonar su país; ni por gusto ni elección, por obligación.

En la Convención de Ginebra (1951) surge la figura de refugiado, complementada por la Declaración de Cartagena (1984), que indica que, además de lo señalado en la Convención y el Protocolo de 1967, ambos ratificados por Chile, son refugiados, las personas que han huido de sus países porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que perturben gravemente el orden público, situación en la que se encuentran venezolanas y venezolanos, consignándose aquello en la Resolución 2/18 de la CIDH sobre migración forzada de personas venezolanas, en la que se insta a los miembros de la OEA, de la cual Chile es parte, entre otras cosas, a respetar el principio y derecho a la no devolución. A la antedicha resolución hace referencia expresamente la Corte Suprema, en fallo de 01 de marzo de 2021, al confirmar la sentencia de la Corte de Apelaciones de Iquique, que declara ilegal la expulsión administrativa de migrantes venezolanos que ingresaron irregularmente al país. Dichas expulsiones violan derecho nacional e internacional además de constituir un actuar inconsecuente ya que Chile integra el Grupo de Lima, ferviente denunciante de las violaciones a los derechos humanos en Venezuela.

En conferencia de prensa de ONG Sea-Eye en RatisbonaAlemania, la familia de Aylan Kurdi, al recordar su quinto aniversario, llama al mundo a no cerrar los ojos ante la situación de refugiados; vidas se han perdido en su abrir y cerrar.

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