¿Pensando el futuro que llegó?

Paulina Astroza Suárez
Directora Programa de Estudios Europeos
Universidad de Concepción

Es indudable que la llamada Revolución Digital o Revolución 4.0 está aquí. ¿Estamos reflexionando sobre ello? ¿Estamos preparados? ¿Estamos pensando en cómo enfrentarla en los distintos ámbitos de nuestra vida? ¿Tenemos sistemas educativos adaptándose para lo que ya es una realidad y que se profundizará en el futuro? La automatización de la economía, inteligencia artificial, uso de robots y el avance impresionante de la tecnología están cambiando nuestro modo de vida, de relacionarnos y están impactando en el mercado laboral, salarios y forma de producir.

La estructura de la sociedad está cambiando. Nuestros políticos, autoridades, Universidades, Centros de Estudios y sociedad en general ¿tienen conciencia de esto? ¿Estamos haciendo algo? Estudios indican que producto de la automatización se perderán cerca de 75 millones de empleos. Al mismo tiempo se señala que 133 millones de éstos se crearán gracias a la Revolución Digital.

Se habla de los trabajos que aún no se crean y que se necesitarán producto de este impacto. ¿Qué habilidades y competencias se requiere desarrollar en nuestros estudiantes para este mundo nuevo? ¿Estamos las Universidades preparándonos adecuadamente para esta realidad o seguimos poniendo todos nuestros esfuerzos en formar estudiantes cuyas profesiones no se necesitarán en 10 o 20 años más? Difícil escenario. En lo político, los efectos ya se han hecho sentir.

El auge de los populismos se explica, según el sociólogo británico Anthony Giddens, justamente por la Revolución Digital. El uso de las redes sociales, el golpe a la clase media derivada no de la deslocalización de las empresas, sino que por el reemplazo de trabajadores por robots y máquinas, entre otros factores, se ha transformado en un voto político que hoy sacude Europa y otros lugares del mundo. Lo vimos en el Brexit, en la elección de Trump, en Francia y Alemania.

Se reclama contra la globalización o la inmigración, sobre todo en aquellos lugares donde empresas cerraron o las tasas de desempleo aumentaron sin haberse producido una rápida reconversión. Máquinas y robots están ahí. Pero también esas máquinas han mejorado nuestras condiciones de vida, han ayudado al ser humano en la medicina, las ciencias y el trabajo. No es la primera revolución, pero es la que nos toca vivir. A nosotros, pero sobre todo a nuestros hijos y nietos. ¿Estamos preparados? El futuro ya está aquí. 

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