Planificar pensando en nuestros ecosistemas costeros

Jeanne Simon
Académica Programa de Estudios Europeos

El cambio climático está en nuestra agenda, tanto por la creciente escasez hídrica como por la realización de la COP25 en Chile. Especialmente en el último año, la ciudadanía ha aprendido mucho y comprende que es necesario transformar nuestro comportamiento. Al mismo tiempo que la reducción de nuestra huella en el medio ambiente es fundamental, no es suficiente. También debemos adaptarnos al clima cambiante, utilizando el conocimiento científico disponible sobre nuestros ecosistemas para asegurar que los procesos de desarrollo fortalezcan (y no debiliten) nuestra resiliencia frente los nuevos desafíos y oportunidades futuros.

Chile, por su largo borde costero, es uno de los países más vulnerables al cambio climático. El aumento del nivel del mar y mayor frecuencia de eventos meteorológicos extremos generan mayor riesgo de inundación y de erosión costera, amenazando los asentamientos urbanos, caletas, áreas recreativas e infraestructura ubicados en el borde costero. Además, en nuestro afán de desarrollarnos, no nos hemos preocupado por la creciente degradación de los ecosistemas costeros, aumentando nuestra vulnerabilidad.

En nuestra región, desde el tsunami de 2010, sabemos la importancia de proactividad: reaccionar después de un evento es complejo. Aunque hemos avanzado mucho en la protección de nuestra costa, aun somos vulnerable y necesitamos introducir medidas de adaptación desde un enfoque ecosistémico.

La experiencia europea ha mostrado el rol fundamental que juegan ecosistemas resilientes en la protección del borde costero, estableciendo procesos colaborativos de planificación. Así, tenemos otra razón para cuidar nuestros humedales y restaurar los hábitats costeros para especies nativas. Es urgente armonizar nuestro desarrollo con la protección de los ecosistemas para reducir nuestra vulnerabilidad.

Es el sector público que debe articular nuestras acciones a través de espacios de gobernanza ya establecidos, como la Comisión Regional de Uso de Borde Costero. Es fundamental fortalecer su capacidad de orientar y armonizar el desarrollo económico y humano en el mediano plazo, integrando conocimiento local y experto sobre ecosistemas en la toma de decisiones.

También, tenemos que pensar en el corto plazo, definiendo claramente las responsabilidades de medidas para reducir los riesgos. Ya es hora de que trabajemos juntos, tanto empresas como ciudadanía, para adaptar nuestro desarrollo, fortaleciendo nuestra resiliencia frente el cambio climático.

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