¿Podrá Boris Johnson “tomar el control”?

Dra. Paulina Astroza
Directora del Programa de Estudios Europeos de la Universidad de Concepción

Uno de los lemas usados durante la campaña del referéndum del Brexit por sus partidarios fue la promesa de retomar el control. Es el deseo de renacionalizar las competencias que han sido traspasadas a las instituciones europeas.

De esta manera, el parlamento británico volvería a ser el completo soberano del pueblo. Este mensaje iba acompañado de una demonización de la UE y su aparato burocrático y un silencio absoluto sobre las ventajas que goza el RU al pertenecer al bloque. También se prometió retomar el control de sus fronteras y de la inmigración (fronteras que siempre han controlado al no ser parte del Espacio Schengen y que en cuanto a la migración sólo han perdido tratándose de ciudadanos UE).

Sus promesas en la breve campaña para llegar a ser elegido líder del Partido Conservador fueron: honorar el Brexit, mantener unido al país e impedir que Jeremy Corbyn (líder del Partido Laborista) llegue a 10 Downing Street.

Con la llegada del 77º Primer Ministro, personaje polémico y poco fiable atendida su historia política, surge la duda de si Boris (como le llaman en su país) mantendrá la promesa de sacar a las Islas Británicas del bloque europeo el 31 de octubre “pase lo que pase”, “con o sin acuerdo”, y volverán a tomar el control.

Pese a lo tajante de sus afirmaciones apenas obtenido el beneplácito de la Reina para asumir la jefatura del gobierno, muchos dudan que realmente el 31 de octubre el RU deje de ser parte de la UE. Sus socios continentales han vuelto a reiterarle que pese al cambio de inquilino al otro lado del Canal, las condiciones siguen siendo las mismas: no se renegociará el acuerdo al que llegaron con Theresa May (rechazado tres veces por el Parlamento británico) y menos renunciarán a mantener el backstop que impide el establecimiento de fronteras físicas entre las Irlandas.

Pero las consecuencias, especialmente económicas, en caso de Brexit sin acuerdo, son tan peligrosas, hacen pensar que Boris se podría ver enfrentado a una presión que podría provenir incluso de parlamentarios más moderados de su propio partido. Él tiene una mayoría parlamentaria muy frágil y una pérdida de apoyo de un par de diputados, más los 10 de DUP (Partido unionista de Irlanda del Norte que apoya al gobierno) bastaría para hacerlo caer y verse obligado a convocar a elecciones anticipadas. Esto haría necesario pedir una nueva extensión de plazo a los UE27 y el riesgo de ver a Corbyn –tal vez- reemplazarlo en el cargo. ¿Todo bajo control?

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