Un Reino Unido en problemas

Javier Sepúlveda Estrada
Estudiante de Cuarto año, Derecho UdeC
Ayudante del Programa de Estudios Europeos

Si el lema del Brexit para el referéndum en 2016 era “volver a tomar control”, hoy la situación del Reino Unido dista mucho de las expectativas que se tenían, siendo el futuro una situación de incertidumbre constante.

El domingo pasado, el secretario de salud británico Matt Hancock señaló que la nueva cepa de coronavirus que se inició en el país estaba fuera de control. Identificada hace poco y considerada más contagiosa, se ha esparcido por todo el sureste de Inglaterra y ha obligado al resto de las naciones del Reino Unido a imponer cordones sanitarios. Así, la zona de Londres, Dover y Canterbury se encuentran bajo una estricta cuarentena.

Esta situación crítica contrasta con el anuncio de relajación de medidas que dio el primer ministro Boris Johnson hace algunas semanas para Navidad, debiendo a último minuto ordenar cuarentenas. Así, se avanzó abruptamente a confinamiento, y de seguridad se impuso nuevamente la inquietud.

A nivel internacional, el anuncio ha provocado un rápido cierre de fronteras por parte de diversos estados como Alemania, Países Bajos, Bélgica y Turquía. El temor a una tercera ola y los nefastos efectos económicos que podría traer son los principales motivos del cierre, aunque ya se han encontrado casos en Italia y Australia.

A esto, hay que sumar la complicada posición del país por el Brexit. El 31 de diciembre termina el plazo para que el Reino Unido y la UE acuerden los términos para relacionarse a futuro, cosa que no ha sido fructífera, estando las negociaciones paralizadas por temas como las cuotas de pesca. Se asoma el fantasma de un Brexit por accidente, en donde se aplicarían normas dadas por la OMC, dándose fuertes aranceles entre las partes y controles aduaneros, y con ello, mayores problemas económicos.

El Reino Unido hoy está en una posición difícil y compleja, en la cual no hay una solución rápida. Los siguientes días serán decisivos, pero también lo serán para el bloque comunitario en cuanto a su capacidad de respuesta frente a situaciones de crisis. Solo un liderazgo político efectivo, pragmático y apegado a los hechos, más allá de todo idealismo cerrado en trinchera, parece ser la clave para dar estabilidad y remedio a un escenario de continua incertidumbre en el continente.

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