Debilitamiento democrático de USA y el fin de Pax Americana
Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, USA con los países aliados establecieron el sistema de las Naciones Unidos, asegurando su participación como miembros permanentes en el Consejo de Seguridad, un espacio fue ideado para evitar guerras y consolidar la paz. Esta época, conocida como Pax Americana, fue definida por los 35 años de la Guerra Fría cuando las relaciones internacionales fueron marcadas por las alianzas políticas y militares del Pacto de Varsovia y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Con la caída del muro del Berlín, se inició una ola de democratización y parecía que la democracia liberal había ganado.
La ironía es que, en este mismo periodo, la democracia estadounidense se fue debilitando paulatinamente, reduciendo el pluralismo político al nivel subnacional. Actualmente, en 38 de los 50 Estados de USA, un solo partido tiene control de los tres poderes. También, al nivel nacional, el Partido Republicano controla ambas cámaras y la Corte Suprema es favorable al aumento de poder presidencial, casi no existe contrapeso a las pretensiones de Trump y sus asesores. De hecho, ya en los primeros 40 días del gobierno de Trump, se ha desmantelado acuerdos nacionales casi sin resistencia.
Así, para el funcionamiento democrático, elecciones periódicas son necesarias, pero no suficientes. El pluralismo político, la transparencia y contrapesos entre los tres poderes del Estado son algunos de los componentes necesarios para una democracia liberal. Este debilitamiento democrático en USA pone fin al rol hegemónico estadounidense.
La centralidad histórica de USA se ha transformado en el problema principal de las relaciones internacionales actuales. Durante las últimas ocho décadas, USA mantuvo sus compromisos internacionales en temas de seguridad a pesar de los cambios de gobierno. Pero el voto reciente de USA en las Naciones Unidas en contra la condenación a Rusia por su guerra en Ucrania, ha generado nerviosismo en sus contrapartes europeas, motivando las visitas del Presidente Macron de Francia y el Premier Ministro Starmer del Reino Unido.
En contraste, en USA, casi no se escuchan voces disidentes en contra la posición de Trump sobre la OTAN y la Unión Europea. Pocos miembros de la OTAN confían que USA actuaría en su defensa ante la agresión rusa o de otro país. Esta desconfianza, combinado con el estilo transaccional de Trump, pone en moción una reorganización entre los países para encontrar otro equilibrio del poder.